Parcial
de Semiótica
Se proponen tres recorridos
Para
el parcial hay que elegir uno y desarrollarlo. La entrega se realiza en la
semana del 5 de noviembre, en el horario de práctico
1º recorrido
El
siguiente es un fragmento de ‘El giro semiótico. Las concepciones del signo a
lo largo de su historia’ escrito por Paolo Fabbri en 1998 bajo el título La svolta semiotica y traducido al
español en 2000. El fragmento pertenece al capítulo II ‘Lo conocible y sus
modelos’ y está extraído del acápite ‘El interpretante y la enunciación’
‘En
la definición de Peirce de la semiótica, un signo no está articulado en varios
niveles, sino que remite de un signo a otro, constantemente. Pero el
procedimiento de reenvío sigue siendo un problema ya que no está claro quien
reenvía, quien hace la operación inferencial de la conexión entre el primero y
el segundo signo. Un signo no reenvía por sí solo a otro signo. Para que lo
haga es necesario un interpretante. La gran ambigüedad de esta hipótesis
consiste en que entonces habría un tercer polo entre el signo que reenvía y el
signo al que reenvía. Por ejemplo, el humo reenvía al fuego pero hay otro polo
de la semiosis –llamado interpretante. Que de alguna manera es el que capta el
reenvío entre el fuego y el humo, que ve el humo e infiere cognitivamente la
presencia del fuego.
Pero
¿quién es el interpretante? Eco (Umberto)[1]
señala atinadamente que no se trata de una persona física, empíricamente dada
(…). El interpretante, por el contrario, también es un signo, un signo
posterior que relaciona el humo con el fuego. Es, digamos, la frase de uno que
ve el humo y dice (o piensa): ‘Huyamos, hay indios’. Es decir, en cierta medida
la observación aguda es que la persona que hace la operación de reenvío entre
dos signos forma parte del sistema semiótico, por la sencilla razón de que a su
vez es productor de signos, él mismo es signo. (…) Para Peirce no hay ningún
sujeto que mire los signos desde fuera y los relacione entre sí: el sujeto
forma parte de la cadena de reenvíos de signos. Tanto es así que el
interpretante, es decir, el signo que interpreta también puede ser signo para
otro signo, y así hasta el infinito. Siempre puede haber otro que interprete su
interpretación, tal vez la corrija y la reenvía a otro. Por ejemplo, no había
indios: se trataba de otro vaquero.
El
problema por tanto, es articular esta presencia interpretante en la cadena de
signos, para evitar que se quede en una simple tautología. En otras palabras,
una vez intuido que la presencia de una instancia de conexión entre un signo y
otro es fundamental y que ella misma es de naturaleza sígnica, ¿qué forma le
damos? Yo creo que la semiótica peirciana se ha detenido acá, no ha sabido dar
respuestas adecuadas a esta pregunta.
Encontramos
una solución interesante, en el otro paradigma de investigación; el lingüístico
saussureano, en que se ha desarrollado la llamada cuestión de la enunciación.
El concepto de enunciación, a mi entender, es uno de los elementos fundamentales
que ha permitido explicitar, articular esta intuición: que de un signo se
reenvía a otro signo pero la operación de reenviar de un signo a otro es, en sí
misma, una operación semiótica’.
La
intención del texto es articular la teoría del interpretante peirceano con la
teoría de la enunciación.
a. Transcriba una
cita de Peirce en la que se reconozca con claridad la descripción que Fabbri
hace de la teoría del interpretante.
b. Explique desde la
concepción peirceana a qué alude Fabbri al hablar de ‘operación inferencial’. Ubique
el concepto de inferencia en los textos de Peirce que dispone para la lectura
c. Explique por qué dice
Fabbri que la enunciación se ha desarrollado desde el paradigma lingüístico
saussureano. Justifique con citas de textos.
d. Explique y
ejemplifique por qué el concepto de enunciación se articula con la idea ‘de un
signo se reenvía a otro signo’
e. Tome el ejemplo de
Fabbri: ‘el humo reenvía al fuego…’, inscríbalo en la clasificación de los
signos planteada por Peirce, complete esa tríada y trasládela al estudio de la
sociedad mediatizada, tal como lo plantea Verón
2º recorrido
a) Explique los argumentos que desarrolla Lotman en los textos
trabajados en clase al definir las unidades semióticas de Saussure y Peirce
como objetos simples y analice sus eventuales deficiencias en el terreno de las
investigaciones semióticas.
b) Identifique qué elementos y
características que toma Lotman de otros sistemas teóricos para definir la
noción de semioesfera como “organismo vivo”.
c) Compare el “carácter delimitado” y “la irregularidad semiótica” de
la semioesfera con algunas características de los enunciados y sus tipos
definidas por Bajtín.
d) Vincule estos rasgos distintos de la semioesfera con la siguiente
afirmación de Bajtín: “Los enunciados y sus tipos, es decir, los géneros
discursivos, son correas de transmisión ideológica entre la historia de la
sociedad y la historia de la lengua. Ni un solo fenómeno nuevo puede ser incluido en el sistema de la lengua
sin pasar por la larga y compleja vía de la prueba de elaboración genérica”.
3º recorrido
“La conciencia
sin comunicación es imposible. En este sentido se puede decir que el diálogo
precede al lenguaje y lo genera. Precisamente esto
es lo que se halla en la base de la idea de la semioesfera: el conjunto de las
formaciones semióticas precede (no heurísticamente, sino funcionalmente) al
lenguaje aislado y particular y es una condición de la existencia de este
último. Sin semioesfera el lenguaje no solo no funciona, sino que tampoco
existe. Las diferentes subestructuras de la semiosfera están vinculadas en una
interacción y no pueden funcionar sin apoyarse unas en las otras. En este
sentido, la semiosfera del mundo contemporáneo, que, ensanchándose
constantemente en el espacio a lo largo de siglos, ha adquirido en la
actualidad un carácter global, incluye dentro de sí tanto las señales de los
satélites como los versos de los poetas y los gritos de los animales. La
interconexión de todos los elementos del espacio semiótico no es una metáfora,
sino una realidad”.
“La semiosfera
tiene una profundidad diacrónica, puesto que está dotada de un complejo sistema
de memoria y sin esa memoria no puede funcionar. Mecanismos de
memoria hay no sólo en algunas subestructuras semióticas, sino también en la
semiosfera como un todo. A pesar de que a nosotros, sumergidos en la
semiosfera, ésta puede parecernos un objeto caóticamente carente de regulación,
un conjunto de elementos autónomos, es preciso suponer la presencia en ella de
una regulación interna y de una vinculación funcional de las partes, cuya
correlación dinámica forma la conducta
de la semiosfera. Esta suposición responde al principio de economía, puesto
que sin ella el hecho evidente de que se
efectúan las distintas comunicaciones se hace difícilmente explicable (Lotman, pág. 20).
a) Vincule la
afirmación de Lotman “La conciencia sin comunicación es imposible” con las
definiciones de Bajtín-Voloshinov sobre el caracter intersubjetivo de la
conciencia y la comunicación dialógica.
b) Incluya una
referencia a las formas de elaboración de los géneros discursivos según Bajtín
en la explicación del fragmento: “La semioesfera tiene una profundidad diacrónica".
c) ¿Pueden considerarse los enunciados y
los géneros discursivos como sistemas de memoria? Fundamente.
“Así pues, desde el punto de vista de la primera
función, es natural representarse el texto como una manifestación de un solo
lenguaje. En este caso, el texto es homoestructural y homogéneo. Desde el punto
de vista de la segunda función, el texto es heterogéneo y heteroestructural, es
una manifestación de varios lenguajes a la vez. Las complejas correlaciones
dialógicas y lúdicas entre las variadas subestructuras del texto que
constituyen el poliglotismo interno de éste, son mecanismos de formación de sentido” (Lotman, pág. 60).
“Sin embargo, la consideración del texto como generador de sentidos,
eslabón en la cadena jerárquica «conciencia individual — texto — cultura»,
puede suscitar interrogantes. Es evidente que el texto por sí solo no puede
generar nada: debe entrar en relaciones con un auditorio para que se realicen
sus posibilidades generativas. Esto por sí solo no debe asombrar: no todo
sistema generador dinámico puede trabajar en condiciones de aislamiento de los
torrentes de información externos. Pero ¿qué significa esto en lo que respecta
al texto (= la cultura)? Para realizar una actividad generadora de sentido, el
texto debe estar sumergido en la semiosfera. Y esto significa una situación
paradójica: debe obtener «a la entrada» un contacto con otro(s) texto(s). De
manera análoga podríamos decir que el contacto con otra cultura desempeña el
papel de un «mecanismo de arranque» que pone en marcha procesos generativos”
(Lotman, pags. 60-61).
d. Lotman
redefine la noción de texto asignándole una multiplicidad de funciones. La segunda de estas funciones presenta el
texto como “mecanismo de formación de sentido”. Explique la relevancia y las
relaciones del poliglotismo cultural y la polifonía en la generación de
sentidos.
e. ¿De qué modo
respondería Bajtín a esta “situación paradójica” planteada por Lotman? Tener en
cuenta el carácter responsivo y contestatario de los enunciados en su
concepción del destinatario.